Cuando era joven ví a mi papá llorar, y, en el maldito viento, él rompió su propio corazón. Y yo ví cómo él trató de arreglarlo...
Entonces, mi mamá juró que ella nunca se dejaría olvidar, y ese fue el día en que prometí que nunca volvería a cantar al amor, si éste no existe.

Pero tú eres la única excepción.

Tal vez sé, en algún lugar, profundo en mi alma
que el amor nunca dura, y que tenemos que encontrar otros caminos
para hacerlos solos, o al menos, mantener la cara firme.
Yo siempre vivía así, cuidada, cómoda, distanciada...
Y hasta ahora, me había jurado a mí misma que me mantendría contenta con la soledad.
Ninguna compañia merece el riesgo...

Pero tú eres, la única excepción.

Realmente estoy presionada,
pero no puedo dejar ir lo que está frente a mí, aquí...
Conozco tu salida, en la mañana, cuando te levantas.
Déjame una prueba de que no es un sueño.

Y estoy en camino a creer en esto...