Vamos a ver cómo es perder lo que encontramos, de todos los estados éste es el más raro... de todos. Apenas vuelvo congelada de la calle, recién ahora puedo parpadear de nuevo... apenas.
En el hueco donde me duermo también hace frío, es por eso que ahí no puedo tampoco quedarme quieta. Intento, invento con la estufa que no arranca, hasta que me duelen los dedos, y no arranca... intento.
Pienso en el destino inquieto... ¿Dónde se posará? En la mentira que se agiganta... y cada vez quedamos menos.
¿Quién arrastró la culpa hasta el baúl de mi carreta? ¡Si pudiera asesinarla y así librarme de ella!
De las cosas que no digo, de las que me repito a diario... tan cansada estoy de oírme y no quiero quedarme callada.