Estoy a punto de emprender un viaje con rumbo hacia lo desconocido. No sé si algún día vuelva a verte, no es fácil aceptar haber perdido. Por más que supliqué: "No me abandones", dijiste: "No soy yo, es el destino". Entonces entendí que aunque te amaba, tenía que elegir otro camino. 
¿De qué me sirve la vida, si eres lo que yo pido? Los recuerdos no me alcanzan pero me mantienen viva. ¿De qué me sirve la vida, si no la vivo contigo? ¿De qué me sirve la esperanza, si es lo último que muere?... Y sin ti ya la he perdido. Voy detrás de tu ternura, pero no me queda duda que me dejas sin tus besos. Escucha bien, amor, lo que te digo, pues creo no habrá otra ocasión para decirte que no me arrepiento de haberte entregado el corazón.